miércoles, 24 de noviembre de 2010


Estrella era una de esas personas extrañas donde las haya. No por el hecho de que le gustara sumergirse en el agua y coleccionar piedras que encontraba en el fondo del mar, tampoco porque hablara con sus gatitos y jugara con ellos a las damas, ni siquiera porque fuera capaz de estar pensando en tres cosas a la vez, como había demostrado incontables veces. De pequeña, se escapó de casa y la encontraron dos días más tarde hablando con los pajarillos del bosque. Desde ese momento algo pasó con Estrella.
Ahora estaba en sala de estar, mirando el fuego de la chimenea al lado de su gatito gris, por supuesto a una distancia prudencial, Estrella no era de esas que por acercarse tanto acababan quemándose. Decidió que ya lo había mirado suficiente, si seguía como estaba por la noche se mearía en la cama.
- Gatito, basta ya de mirar el fuego, ¿no ves que si lo sigues mirando luego te despertarás mojado? Parece que no sepas nada, vamos a hacer otra cosa.
Estrella se levantó y recordó que estaba sola en casa. Pero ella no era una de esas niñas tontas que aprovechan la ausencia de sus madres para probarse sus vestidos y maquillarse, eso era de lo más insulso que podía haber.
- Debería hacer algo que no haya hecho nadie nunca... ¿pero cómo se que estoy haciendo algo que nadie ha hecho nunca?¿Cómo saben las personas que lo que hacen no ha sido copiado de otra persona? Gatito tonto, pequeña bolita de pelo gris, ¿qué puedo hacer?
Salió del salón y se quedó mirando al espejo. Sus rizos negros le caian hasta casi sus pequeñas caderas, y su lacito rojo estaba donde debía estar. ¡Qué aburrimiento! No tenía nada que hacer...
De repente, oyó un ruido en la biblioteca, como si se hubiera caido algo, y fue corriendo esperando que fuera un ladrón para poder conversar con él ¿cómo hablarían los ladrones? Nunca se había topado con ninguno...
Cuando llegó al principio no vio nada, pero luego se dió cuenta que había un libro en el suelo. Justo cuando fue a cogerlo vio que bajo la mesa había algo que se movía.
- ¡Gatito negro tonto! Mira lo que has hecho, ¿no te da verguenza tratar así a los libros? como salgan los personajes les voy a decir que has sido tú y te van a castigar. Seguramente te dejen sin leche una semana, o tal vez te metan con ellos en el libro, y allí no se si habrá leche de la que te gusta a ti, pero te lo merecerías por meter las patitas donde no te llaman.
Súbitamente se oyó un chas arriba, y Estrella pensó que debía ser su gato canela, así que cogió al gatito negro con una mano y subió las escaleras hasta llegar a su habitación.
Pero cual fue su sorpresa al abrir la puerta de su cuarto, ¡estaba todo lleno de humo!
- ¡Pero gatito!¿qué has hecho esta vez?
No podía ver nada, así que fue sin respirar hasta la ventana y la abrió de par en par. Mientras el humo salía por ella sus ojos se iban haciendo más y más grandes al ver el animal que había en medio de su habitación.
Se trataba de un dragón, no un dragón gigante, pero sí bastante grande. Era de color morado brillante, y sus garras eran tan afiladas que estaban rayando el suelo de madera. Su madre la castigaría muchísimo, seguramente la dejara sin postre durante cien dias, aunque prefería eso a comerse el postre de cien días de una vez.
Parecía que el dragón no sabía muy bien dónde estaba, porque no paraba de mirar con curiosidad los muebles de Estrella, así que ella se acercó un poquito.
- Señor... señor dragón, ¿sabe dónde está?
- Esto es muy extraño, todo es muy extraño muy extraño, cosas extrañas de madera, este sitio no tiene piedra es muy extraño, que cosas tan extrañas, una niñita me habla, una niñita extraña, muy extraña, todo es muy extraño...
- Disculpe, no es extraño, no quiero ofenderle, pero lo único extraño aquí es usted
El dragón se la quedó mirando durante cinco segundos. La verdad es que sí que era extraño, un dragón con anteojos ¿dónde se había visto eso?
-¿Yo? Qué extraño... nunca me habían dicho que soy extraño... de hecho, nunca me habían dicho nada, tengo la extraña manía de comerme a todo el que veo.
En ese momento Estrella experimentó una sensación de terror increible, ¡iba a ser comida por un dragón con anteojos! Abrió la boca mucho y se puso a llorar como no había llorado nunca.
- Tranquila, ¡pequeña!¿qué te ocurre?¿por qué lloras? Qué chica tan extraña, extraña donde las haya. ¡Deja de llorar niñita!
- Esque... usted ha dicho que va a comerme, y tengo miedo porque nunca he estado dentro de un dragón, ¿y si me pasa algo?
- Niña estúpida, en ningún momento te he dicho que te fuera a comer, ¡sólo era una broma!
- ¿Una broma dice?
- Sí, ¿no sabes qué es una broma?
- Sí... pero nunca había bromeado con un dragón... Señor dragón, ¿qué es lo que está haciendo en mi habitación?
- ¿Esto es tu habitación?¿cómo puedes dormir aquí? ¡hace demasiado calor! Qué extraño es todo... No se qué estoy haciendo aquí, estaba leyendo el periódico como todas las tardes y de repente alguien me tiró al suelo y aparecí aquí, en este extraño lugar.
- ¿Quiere decir que ha salido usted del libro?
- ¡Claro que sí! Nosotros podemos salir de los libros cuando queramos, ¡¿Esque no sabías eso?!
Estrella se quedó mirando al dragón, era un dragón muy insolente, encima que estaba perdido y que le había arañado el suelo se metía con ella, definitivamente era un dragón malo. En ese momento salió de la habitación con lágrimas en los ojos y bajó corriendo a por el libro. De camino se encontró al gatito negro.
- Mira lo que has hecho, ahora mamá va a enfadarse muchísimo conmigo. Si no hiciera tanto frio te dejaría fuera de casa.
Cuando volvió con el libro en la mano, el dragón la esperaba sentado en su cama, solo que del peso había roto las patas. Estrella pensó en irse de casa otra vez, así eludiría el castigo de su madre.
- Ya tengo el libro ¿quiere volver a entrar por favor?
- Niña, la verdad es que me apetece muchísimo, pero cada vez que salgo del libro tengo que llevarme algo para volver a entrar, sino la historia siempre sería igual ¿tampoco sabías eso?
- No lo sabía, porque yo no soy un personaje de un cuento
- ¿Y cómo sabes que no lo eres?
Estrella volvió a mirar al dragón. La verdad era que no sabía como averiguar si era un personaje de una historia o no. ¿Qué historia sería?¿Tal vez una de piratas? ¿O una de miedo? No, de miedo no, su madre le dijo una vez que las personas que pasan miedo se vuelven canosas, y Estrella no quería que su pelo negro se volviera blanco como el de la señora Abbot. Mejor sería una de intriga, de misterio, donde ella era la detective que resuelve todos los casos.
Cuando iba a responder al dragón, se dio cuenta de que este miraba fijamente un objeto que había en su cómoda. Era un cofre que le había regalado su padre por su cumpleaños. No era muy valioso, ni siquiera le gustaba demasiado, su padre nunca se fijaba en nada así que le compraba cosas sin más.
- Si te doy ese cofre, ¿desaparecerás?
- Es extraño, soy un dragón, pero nunca me había planteado tener un cofre para guardar mi tesoro... Niñita extraña, ¿me darías tu cofre para que pudiera marcharme a mi húmeda cueva?
- Claro señor dragón, si usted lo quiere se lo regalo.
- En ese caso ya está decidido. Qué bien haber salido del libro, ¡ahora tengo un cofre para mi tesoro!
El dragón sonrió y todos el vello de Estrella se puso de punta al ver la cantidad de dientes afilados que tenía.
Cogió el cofre de la cómoda y lo dejó bien cerquita del dragón, no quería tocarlo, a ver si se le iba a escapar una garra sin querer y se iba a llevar su brazo.
El dragón con anteojos cogio el cofre con un dedo y se lo guardó en el ala.
- Ahora ya estamos en paz pequeña extraña, ha sido un verdadero placer conocerte.
- Lo... lo mismo digo señor dragón, un placer.
Dicho esto Estrella salió de la habitación para que el dragón pudiera desvanecerse y después de otro chas entró. Se dió cuenta de que el dragón con anteojos se había tomado la molestia de arreglar su cama y el suelo, así que se libraba del castigo de su madre.
Pero Estrella se quedó aun con una incógnita,
¿Y si todos fuéramos personajes de alguna novela?

16 comentarios:

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  2. Genial. "Niebla", de Unamuno, en el país de las maravillas. Yo si fuera tú presentaría esto a concurso pero ya.

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  3. Ayy *_* mola mucho es precioso ^^ te sigo

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  4. hola guapisimaaa eres una escritora genial..como sabes meternos denro del relato y desear seguir hasta el final
    un beso cielo y mi enhorabuena por tu relato

    Strella_lov

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  5. me encanta tu blog enserio!:D
    te sigo desde ya vaya^^
    pasate si quieres ;)
    ainnnsh.blogspot.com

    xx

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  6. Lidia, tienes muchísimo talento!
    me encanta como escribes y lo que escribes, no sé de donde sacas la imaginación pero me encanta :P

    Pili

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  7. Me encantó ! es muuy bonito eso, Un besito ♥

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  8. ME ENCANTAAAAAAAAAAAAA ESTA SUPER GUAY.. A CONCURSO PERO YA =)
    TE LO DICE TU MEJOR AMIGA QUE SABE LO BUENO QUE ES APRA TIII!!!
    TE QUEROOOO

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  9. Gracias (:
    ¿Cómo habéis descubierto que podéis comentar aunque no estéis registrados?
    ¡corazones para todos!

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  10. a lo mejor te lo han dicho pero has pensado presentarlo a algun concurso? creo que es bastante bueno. me gusta mucho mucho. un abrazo enorme

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  11. Me encanta lo que escribes!
    Te sigo desde ya :)

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  12. Me voy a enfocar en el final: (ya con esta entrada paresco patetica), en una novela las cosas se complican y se exagera mas de lo que puede pasarnos en verdad.
    Eso es cierto.. pero las novelas exageran todos o nosotros achicamos las cosas haciendo como si no pasaran haciendo oidos sordos?

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  13. te sigo, me gusta tu bloggggggg mucho :)
    ya te leeré ahora mismo ando sin tiempo:(.
    un besoo!

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